Objetivos Institucionales

 

La creación de la Facultad de Medicina en la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) es el feliz resultado de una decidida valoración global del papel de la universidad, en el que está la formación de licenciados, pero también la puesta en marcha de programas de postgrado y doctorado, el desarrollo de la investigación en distintos campos de conocimiento y el fortalecimiento de la calidad de la asistencia sanitaria, al unir las funciones de docencia, investigación y asistencia en el campo de la salud.

De modo concreto, la nueva Facultad responde a una serie de necesidades, que pueden resumirse en:

Formar Licenciados en Medicina, ampliando así la oferta educativa en el campo de las Ciencias de la Salud, desde una vocación de servicio que tiene la UCLM, institución de auténtico caracter regional, única en la Comunidad Autónoma; aspirando así a un crecimiento armónico en cuanto a los distintos campos del saber (Ciencias Humanas y Sociales, Ciencias Jurídicas, Económicas y Sociales, Ciencias Naturales Básicas, Ingenierías y Ciencias de la Salud).

Contar con el dispositivo de recursos humanos y materiales precisos para la formación de doctores en las Ciencias de la Salud. La formación de doctores de la región y en la región, es una aspiración legítima e irrenunciable. Aunque en la actualidad se siguen algunos programas de doctorado en Hospitales ubicados en la Comunidad Autónoma, se desarrollan dependiendo de otras universidades y sin un diseño o plan estructurado que responda a objetivos y necesidades de la comunidad.

Favorecer la puesta en marcha de estudios de postgrado, del tipo de las maestrías, las actividades de especialización profesional y la formación contínua, en el campo de las Ciencias de la Salud. Las necesidades de la Comunidad Autónoma de Castilla La Mancha, en este segmento de la formación, son equiparables al resto de las regiones, que impulsan dichas actividades desde las instalaciones y los recursos humanos de sus Departamentos universitarios y de sus Facultades de Ciencias de la Salud.

Impulsar acciones de investigación en Ciencias de la Salud, estimulando el abordaje de análisis y soluciones a los problemas de la comunidad y haciendo posible un clima de inquietud y afán por el conocimiento, indudablemente enriquecedor para la sociedad en la que asienta la universidad.

El primer componente de una sistemática planificación educativa es el establecimiento de los objetivos. Los objetivos de una Facultad de Medicina no definen lo que hacen los docentes de una Facultad de Medicina, sino "lo que produce la Facultad de Medicina" y corresponden a las funciones del médico que en ella se ha formado. Un objetivo educativo se define como "lo que es necesario que los estudiantes sean capaces de hacer al terminar el periodo de enseñanza-aprendizaje, y que no eran capaces de hacer antes".

En el caso de la formación que se logra en una Facultad de Medicina bien podría establecerse que el objetivo básico de la Institución (objetivo institucional) es el de formar médicos competentes que ayuden a solucionar los problemas sanitarios y que además posean unos comnocimientos y una actitudes en consonancia con las exigencias de la medicina moderna, además de una formación integral-humanística. Los objetivos institucionales no pueden permanecer rígidos e inamovibles a través de los años; sino que han de cambiar para adaptarse al papel de servicio que la institución tiene.

Un ejemplo de todos los días, que reafirma este criterio es el de la pregunta ¿qué tipo de médico debe formar hoy una Facultad de Medicina?. Y es que las tareas del recién licenciado han cambiado; ya no accede directamente al trabajo asistencial de tipo generalista y extrahospitalario, sino que debe iniciar una formación MIR, verdadera puerta que proporciona el acceso a la mayoría de las posibles actividades profesionales de quien obtiene el título de licenciado en Medicina. Y sin embargo, con frecuencia se sigue repitiendo que "las Facultades de Medicina deben formar un médico generalista, competente en la atención a los problemas de salud en el ámbito extrahospitalario", evidenciando un auténtico "conflicto de establecimiento de objetivos" que viene a ser la consecuencia de las programaciones formativas tracicionalmente divorciadas entre las universidades y las instancias responsables de la gestión de los sistemas de Salud.

En resumen, tal conflicto es la consecuencia de "no estar atento a la realidad", realidad que hoy señala que el "médico generalista competente en la atención de los problemas de salud en el ámbito extrahospitalario" ya no es el recién licenciado, sino quien, despues de obtener el título de Licenciado en Medicina, culmina tres años más de formación en Medicina de Familia, en el Programa de Formación de Internos-Residentes (MIR). La finalidad de la educación médica es la de formar médicos que promuevan la salud de todos; de manera que no es suficiente con diagnosticar y tratar, sino que además debe promoverse la prevención de las enfermedades. Por otro lado, la investigación científica continúa dando grandes aportaciones, pero el hombre necesita algo más que la ciencia, siendo preciso que la educación médica responda a las necesidades sanitarias de todas las personas. En distintos foros internacionales sobre establecimiento de objetivos por parte de las Facultades de Medicina se han recomendado una serie de acciones a desarrollar:

Diversificar el abanico-marco en el que llevar a término los programas educativos, con objeto de incluir todos los recursos sanitarios de la comunidad, y no sólo los hospitales.

Asegurar que el contenido del curriculum refleje las prioridades sanitarias del entorno y la disponibilidad de los recursos existentes.

Asegurar la continuidad del aprendizaje durante toda la vida, trasladando el énfasis desde los métodos pasivos de enseñanza -tan extendidos actualmente- hacia una enseñanza más activa, que incluya el estudio autodirigido e independiente, así como las tutorías.

Elaborar tanto el curriculum como el sistema de evaluaciones, de tal forma que se pueda asegurar el alcance de la competencia profesional y de los valores sociales, en vez de limitarse a medir la retención de la información y la capacidad de evocarla.

Impulsar la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad.

En relación con los objetivos institucionales referidos al primero y segundo ciclos de los estudios de las Ciencias de la Salud, la Facultad de Medicina de la Universidad de Castilla-La Mancha hace suyos los criterios que fueron aprobados en el Consejo de Universidades, cuando en 1987 se inició el proceso de reforma de las enseñanzas universitarias. Estos eran los aspectos más significativos en cuanto a los objetivos a alcanzar por los estudiantes, a lo largo del proceso de formación:

a) Un conocimiento y comprensión adecuados de las ciencias fundamentales de la medicina, del método científico, de los principios de medida de las funciones biológicas, así como un aprendizaje elemental relativo a la evaluación de los hechos científicamente probados y al análisis de los datos en general.

b) Un conocimiento adecuado de la estructura, función y comportamiento normales de los seres humanos, de los mecanismos, causas y manifestaciones generales de los estados de enfermedad, así como un aprendizaje elemental relativo a la evaluación de los hechos científicamente probados y al análisis de los datos en general.

c) Un conocimiento suficiente de las materias y de las práctica clínicas, orientado hacia la adquisición de una visión sistemática y coherente de la Medicina en sus vertientes preventiva, diagnóstica y terapéutica.

d) Una experiencia clínica adecuada, llevada a cabo tanto en hospitales como en instituciones extrahospitalarias.


A modo de resumen final, la UCLM establece como Objetivos Institucionales para su Facultad de Medicina, los arriba señalados, que pueden resumirse en la formación de Licenciados con una sólida base científica que les permita una multiplicidad de opciones, desde el cultivo de las ciencias básicas hasta el ejercicio de las más diversas y tecnificadas especialidades, siempre después de un adecuado entrenamiento de postgrado; pero capaces de aplicar el método científico, motivados para continuar su formación de modo contínuo, aptos para el trabajo en equipo y con la actitud permanente de considerar al ser humano -sano o enfermo- no como individuo aislado, sino en su auténtico medio social, familiar y laboral.